28 febrero 2009

Un DC-10 abandonado


En Jul77 se dio a conocer que la empresa venezolana VIASA incorporaría tres McDonnell Douglas DC-10-30, para ser entregados a partir de mediados de 1978. Las aeronaves serían utilizadas para implementar nuevos vuelos desde Caracas hacia los destinos de Buenos Aires, Río de Janeiro, Miami y Nueva York. Ya que los DC-10 que ya poseía la empresa, eran utilizados principalmente a los destinos europeos. Los trirreactores de Long Beach, fueron financiados por el Citigroup de Holanda, contando con el aval y la asistencia técnica de la empresa KLM, empresa con la cual mantuvo estrechos vínculos por más de 24 años. Con la incorporación del YV-135C, se produjo la modificación del esquema de la empresa: sobre el timón naranja se dispuso el título VIASA en letras blancas en lugar del ovalo blanco que albergaba el título.



El 26Nov93, el Douglas DC-10 de Viasa cumplía el vuelo VA940, que había partido de Caracas el día anterior a las 22:30 horas. El arribo a la aerostación de Buenos Aires, estaba previsto para las 6:30. Cuando la tripulación se disponía a aterrizar en Ezeiza sobre la pista 35, el piloto notó que encontraba un techo de nubes realmente bajo y una severa turbulencia.
Ya debajo de las nubes, en medio de una lluvia torrencial, y vientos cruzados e
l piloto noto que no contaba con una tarea fácil. La pista de 2800 metros de largo, se encontraba cubierta de agua, no obstante no se realizaron advertencias de un aterrizaje anormal. El DC-10 se posó sobre la pista a las 6:22 horas, comenzando una loca carrera fuera de control. El aparato se detuvo 180 metros fuera de la pista. Los motores de 1 y 3 golpearon el terreno, enterrándose en el barro. Una vez detenida la aeronave, reinó un breve caos de de gritos empujones y saltos por encima de los asientos, que fue controlado por los tripulantes de cabina. Se abrieron las puertas delanteras y se desplegaron los toboganes, logrando evacuar a los ocupantes, quienes corrieron descalzos bajo la lluvia hacia un lugar seguro. Afortunadamente, no hubo víctimas entre los 106 pasajeros y los 17 miembros de la tripulación a bordo. A causa del accidente, el aeropuerto debió permanecer ocho horas cerrado.
Días después, se supo que para desgracia de los miembros del vuelo VA940, el susto no había sido todo. Algunos pasajeros realizaron denuncias que gran parte de sus pertenencias dejadas en la aeronave tras su evacuación, habían sido robadas.El DC-10 fue trasladado a la plataforma de hangares de Aerolíneas Argentinas, dictaminándose que los daños recibidos hacían su reparación antieconómica. Con el tiempo, perdió todo vestigio de pertenencia a Viasa, siendo pintado completamente en blanco. Así fue observado el 25Nov96, en una sola pieza, pero desprovisto de sus interiores, y montado sobre un armazón de maderos. El desmantelamiento del fuselaje, se produjo el 11Nov98, siendo emplazado en el sector que delimita con la plataforma de Chivatos, en medio de una zona arbolada. Actualmente los restos de la aeronave se encuentran en el lugar detallado, pudiéndose observar mediante las imágenes del programa Google Earth. El fuselaje se encuentra partido en distintas secciones. En un par de ocasiones sirvió de escenario para realizar prácticas de evacuaciones.

Detalle de la aeronave
* cn.
46971/258 McDonnell Douglas DC10-30 FF. 26Jul78 PH-AAI Citicorp Leasing 26Jul78; YV-135C Viasa 21Sep1978.

Ver Línea Ala "Adiós DC-10 de Viasa".

Carlos Boisen hace una aclaración respecto a esta aeronave: "Tras su accidente el avión fue conducido al Hangar Nro. 2 en Ezeiza, donde los Españoles comenzaron los trabajos de reparación del avión, incluso los daños causados que le propinaron al operar en forma inadecuada una grúa,  causando la rotura de uno de los parabrisas. El mismo debió ser reemplazado (son elementos que cuestan decenas de miles de dólares). Posteriormente la administración española dio marcha atrás con las reparaciones y determinó venderle un viejo DC-10 de Iberia a Viasa, ignoro si finalmente la operación se concretó ..."